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El día 2 de marzo, a las 17,45 de la tarde tuvimos nuestra última reunión del primer trimestre del 2026. Contamos con la presencia de nuestra autora invitada, Rosa María Estremera. En la reunión estuvieron presentes, además de quien escribe, Lázaro Caldera; Antonio Maqueda; Antonio Carrasco; Jose Manuel Ferrera; Maribel Bazaga; Juan Gordillo; Emilia González; Juan Manuel González; Sandra Martínez; Jose Manuel Sito ( estuvo un poco de tiempo hasta que repartió un cartel de una actuación suya en Ámbito Cultural).

Avisaron de su no asistencia: Antonio Castro; Elena García; Eugenio Sánchez; Santiago Méndez; Roberto Mortal y siempre, justificado por trabajo, Miguel Murillo. Otros no dijeron nada. Lo siento por estos últimos que se perdieron una de las tertulias más interesantes del trimestre.

Se discutió un texto de Pedro Centeno, DÍAS SIN CUENTO ( Un esbozo) . Antes de hacerlo comenzamos con el clásico Cajón de Sastre donde se anunció que el día 16 de abril, Antonio Castro presentaba en la Fundación CB y a las 19:00 h, su libro, UNA NOVELA CORTA, NUEVE RELATOS LARGOS Y UN CUENTO ABSURDO, editado por RE Editores; Sito habló de su evento del día 20 en Ámbito Cultural, y nos repartió un cartel impreso del acto ; y por último se habló de la presentación de Plural II, la tercera Antología de los tertulianos de Pagina 72. Al respecto, se comentó la importancia de tener un buen reportaje fotográfico y de encargárselo a Alejandro Huyro. Nadie dijo nada en contra. De este acto se indicó que se mandaría un mail explicativo. Se ha hecho.

Pasado el Cajón de sastre, Pedro explicó el qué y por qué de su trabajo, Habló que los 12 poemas correspondía a momentos diferentes de creación pero que si tenía una conexión entre ellos y relacionados con personas concretas y situaciones. El esbozo puede terminar en un poemario coherente. Hay una serie de poetas que sí han influido en él, dijo, y que apuntan en algunos de los versos que todos habíamos leído. Habló de su referencia de Manuel Altolaguirre; de García Montero. Leyó algunos de los poemas. Una vez que terminó su presentación comenzamos a intervenir. La mayoría coincidimos en que este trabajo nos sabía a poco y que en sí tenía una cierta cohesión temática. Se insistió que había mucha verdad en los poemas que lo hacía atractivos por encima del oficio, que también había. La comunicación extraordinaria del trabajo no impidió que algunos expusiéramos ciertas cuestiones formales a tener en cuenta. No obstante se subrayó y alabó el lirismos y la emoción del conjunto, además de la valentía de escribir desde la derrota sin hundirse en ella.

Rosa María, intervino alabando el texto y subrayando la importancia de lo que en la tertulia hacíamos.

Dieron las 19:15 y bajamos al Salón de actos. Sandra Martínez coordinaba el dialogo con Rosa Estremera a propósito de su obra HERIDA PROPIA.

Aquí dejo el esquema que Sandra elaboró y las respuestas de Rosa, grabada in situ.

Tenemos hoy con nosotros a Rosa María Estremera Blanco, nacida en Ceuta y por ello mujer de mar. Una mujer sin duda con una formación profesional donde ha sido capaz de conjugar a la perfección el psicoanálisis y la literatura, y prueba de ello es esta obra que hoy presentamos, Herida propia, que refleja estas dos caras de nuestra invitada: la de poeta y la de psicoanalista. Porque si queremos entender Herida propia, debemos hacer un recorrido por las experiencias más íntimas de Rosa y no hay nada más profundo que sea capaz de abordar el psicoanálisis que precisamente eso, nuestras raíces para poder entender el presente. De todo esto hablaremos más tarde.

Rosa, además, en su carrera profesional, es miembro del Instituto de Estudios Ceutíes en la sección de Literatura y Música y ha colaborado en varias revistas como Tinta en la Medianoche o la revista Áurea que dirige Miguel Losada y en varias conferencias, recitales y homenajes.

En cuanto a su trayectoria poética Rosa cuenta con numerosas obras poéticas entre las que podemos destacar: Sinfonía y voces, que fue la primera publicada, El monopolio de los árboles (uno de los doce mejores libros de poesía seleccionado por la Asociación de Editores de Poesía en el año 2019 y su última obra, Recuerda que aún estas vivo.

Herida propia puede entenderse desde una perspectiva más emocional o, por el contrario, más “técnica” si tenemos en cuenta a la autora/poeta o a su alter ego, la psicoanalista. Pero como hemos dicho al inicio, ambos perfiles se entremezclan perfectamente. Para entenderlo de alguna forma, Herida propia podría ser una catarsis donde la voz femenina hace un recorrido por sus experiencias vitales desde el momento de su nacimiento hasta lo que ella misma llama “su edad contemporánea”. Muchas de estas experiencias, suponen la manifestación de heridas infantiles y heridas heredadas, que se resuelven positivamente en una madurez que yo contemplo absolutamente estoica y admirable.

  1. Rosa, tú hablas ya al principio a través de las citas iniciales de tres heridas (invitamos al público a ver las citas del inicio). ¿Cuáles son estas tres heridas, por qué tres, y si podemos relacionarlas con las tres figuras femeninas que aparecen en el libro: la abuela, ¿la madre y la hija, que eres tú?
  • Rosa, aunque tú titulas la obra “herida propia” probablemente muchos lectores se sientan identificados con las heridas que nos expones y mi pregunta es: ¿estamos viviendo una época donde por fin podemos poner nombre a esos traumas que nos persiguen y dar un sentido a cómo somos en la actualidad? ¿Es posible aprender de esas heridas, etiquetarlas…? Al fin y al cabo, esta es la base del psicoanálisis de Freud que según su método podemos explorar nuestros traumas inconscientes con técnicas como el sueño…
  •  ¿Somos responsables de esas heridas que hemos heredado?
  • El sueño es precisamente uno de los símbolos más repetidos en la obra: citas constantemente esos sueños por cumplir como ilusiones que a veces se desvanecen. Y al principio en el primer poema COMIENZO, pág. 11, ya nos haces una advertencia frente a esa ilusión. Cito: “no os engañéis, solo fue eso, un comienzo”. Aquí empieza todo. ¿Por qué se desvanecen las ilusiones del ser humano, Rosa? ¿Generamos expectativas muy altas? ¿Es necesario aun así vivir en la ilusión?

Después de que podáis leer la obra completa, quizá estéis de acuerdo conmigo en que el libro podríamos seccionarlo en  donde en cada uno de ellos se van a ir produciendo los aprendizajes propios de la vida: los primeros poemas se relacionan con el nacimiento y la infancia, bañados por la inocencia, la luz del sol, la sal pegada a la piel. La adolescencia, con sus primeras veces. La juventud que curiosamente viene acompañada de bastante aprendizaje y madurez. Y los últimos poemas, una mujer en la adultez que pone el foco en la verdadera felicidad: la paz, la serenidad, el sentirse completa consigo misma y al cobijo de quien te corresponde con el mismo sentimiento. Y si te parece bien, vamos desgranando estas cuatro partes y leemos algunos de sus poemas.

INFANCIA:

Tu infancia está contextualizada en el mar, como es obvio, y son evidentes los símbolos como el mar, la sal, el viento, el intenso azul del cielo; incluso dedicas un poema exclusivamente a los olores (pág. 21, Olores del pasado): jabón, café, tostadas… Y en este poema, vuelves a hacer referencia a uno de los temas principales: “el perfume dulzón de las desilusiones”. ¿Por qué aquí? ¿A qué huele la desilusión?

 En varias ocasiones aparecen en tus poemas las ventanas. ¿Podría ser la ventana un símbolo de protección entre el mundo del hogar, el lugar seguro y el exterior? ¿Tal vez un medio de paso?

Vamos a leer uno de los poemas más significativos de esta primera parte. LEE ROSA: LAS HUELLAS DE LA INFANCIA, PÁG. 28. (Cuando termina de leer hablamos sobre “el muñeco roto” que llevamos dentro, nuestro niño interior: cómo cuidarlo, cómo curarlo, cómo hablarle desde el adulto; hacemos énfasis en los primeros versos: traumas de la infancia, heridas viejas, cicatrices…)

No podemos saltar a la siguiente parte sin leer también MI ABUELA, PÁG. 16. Rosa, tu abuela es una de las que tú denominas “las mujeres de mi historia”. Qué importante son nuestros antepasados porque de ellos aprendemos todos nuestros patrones. ¿Por qué no nos educan en la actualidad, con todo lo que ya se ha estudiado todo esto, para reconocer esos patrones y esas heridas heredadas de nuestro padres y abuelos? (A continuación, ROSA LEE MI ABUELA).

ADOLESCENCIA

Y hablas de un “telón de las ilusiones” y parece que con este telón se cierra la etapa de la infancia y se abre paso la adolescencia con todo lo que eso conlleva, como si ese telón dejara al descubierto parte del teatro de la vida.

Tanto en la primera parte como en esta segunda y las siguientes, otro símbolo recurrente son los besos: de hecho, en este inicio está el poema BESOS, PÁG. 18, que empieza con el verso “el primer beso que di fue por curiosidad, el amor vino más tarde”. Nos hablas de besos que saben de muy distintas formas: besos de madre, el primer beso (el único primer beso) y los primeros besos (con otras personas) y hasta del beso que deseas del propio Jesús, que es este otro tema que abordaremos después. Añades en este poema: “vinieron más besos de enamorados, de traición y de amistad, besos cosidos a la idea sin forma de las nubes” y continúa así “descubrí la diferencia entre amar y ser amado y al fin besé con todo el conocimiento” à invitamos a Rosa a hacer una reflexión sobre esta sentencia.

La adolescencia viene acompañada de un chico moreno en VERDAD E INFORTUNIO, PÁG. 30, que puede ser, como nos ha pasado a todas, pues la primera gran decepción amorosa. Dices: “me sentía protegida”. Pero te va a traicionar, lo veremos más adelante en el poema TRAICIÓN. Y dices algo muy importante que a mí me ha llamado bastante la atención en la sexta estrofa: “un raro don que no supe apreciar entonces”, ¿está aquí la Rosa psicoanalista apareciendo de alguna forma, a eso se refiere el don?

¿Es esta, la del amor, una herida que nos buscamos nosotros solos o, por el contrario, heredamos patrones que nos hacen vincularnos con aquellos que nos van a hurgar en la herida para que aprendamos? (Herida de abandono, por traición, rechazo…).

Y qué distinta puede ser la desilusión del que nos traiciona, porque en la intención está todo: traicionar por ser desleal (el chico moreno que nos provoca una herida de abandono) y la desilusión de la que nos hablas en LA SEGUNDA ESTRELLA A LA DERECHA, PÁG. 38: aquí Rosa nos cuenta que durante su infancia tuvo la costumbre de escribir cada noche cartas a Peter Pan con la esperanza de que un día viniera a por ella como haría con Wendy. Sin embargo, descubres que las cartas, las recoge tu abuela y las va escondiendo en una caja de latón azul. Un buen día, como si tu intuición lo supiera, encuentras la lata y, lejos de sentirte engañada o traicionada, entiendes perfectamente el motivo de lo oculto. Hacemos aquí varias preguntas: ¿Es verídica esta historia, Rosa? ¿La traición depende de quien venga puede ser perdonada? ¿Qué herida tan profunda puede llegar a dejar una traición?

JUVENTUD

Estamos ya en la etapa de juventud y aprendizaje y nada mejor que leer TRAS LA TORMENTA, PÁG. 35, en la voz de nuestra compañera Maribel.

¿Qué aprendizaje sacamos de aquí, Rosa?

Y después de la tormenta, llega el amor verdadero: EL HOMBRE DE MI VIDA, PÁG. 36, en la voz de nuestra compañera Emilia.

Sin duda hay un antes y un después solo con voltear las páginas de un poema al otro à invitamos a Rosa a hablar de “El hombre de su vida”. Podemos destacar el verso “nos besamos por primera vez, no fue mi primer beso, pero fue el único”.

ADULTEZ

Llegamos hacia el final de las cuatro partes. Hemos pasado por la infancia y sus heridas infantiles heredadas; la adolescencia con las heridas de las primeras veces, aquellas vinculadas especialmente al amor; y llegamos al final: una cuarta parte llena de serenidad. El yo adulto frente a su yo niño. Ya ha aprendido, ha encontrado la verdadera felicidad: la estabilidad, la quietud.

Y la adultez es la estación del otoño, que curiosamente, da título al poema de la pág. 43, con el “olor de las infusiones de la abuela”, el color a “sepia como una fotografía antigua pero inmortal”.

Y es aquí donde ya aparecen esas dos figuras claras que citamos al inicio: la poeta y la psicoanalista, perfectamente cohesionadas. Por ejemplo, podemos verlo en el poema de la pág. 51 cuando dices: “que no se me olvide que yo, lo que soy es poeta/le dije a mi psicoanalista hace ya casi una vida”, donde te hablas a ti misma. (Si vamos bien de tiempo abordamos este tema y preguntamos a Rosa cómo compagina una profesión con otra).

 Y entre muchas experiencias, nos hablas también de la ternura de ser madre, del dolor de la pérdida de la abuela y las crisis de fe. Muchos temas que nos darían para reflexionar durante horas. Pero, nuestro tiempo es limitado y vamos a centrarnos en uno que me llama bastante la atención:

El tema religioso que habíamos dejado hasta ahora de lado, cobra aquí especial importancia. Hablas de tu experiencia de la comunión, por ejemplo, y con algunas figuras de la Iglesia. Qué importancia tiene este asunto para ti para haberle dedicado varios de tus poemas. (Citas varias: “Si alguna vez pudiera viajar al pasado/me gustaría hablar con Jesús”, “por qué una paloma, por qué un padre manda morir a su hijo en la cruz”).

ROSA LEE ADÚLTERA PÁG. 45.

CIERRE Llegamos al cierre de esta charla y tenemos que hacerlo de manera triunfal porque si algo tienen las heridas es que podemos sanarlas aprendiendo de ellas. La herida no se esconde, no se cura; la herida cicatriza y no se borra. Podemos convivir con ella. En el poema Edad contemporánea dices: “solo me importa ya la serenidad, la felicidad está sobrevalorada

Otro momento de encuentro fue en la Radio con Guadalupe Jeréz

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