El día 13, lunes, del mes de abril, después de la Semana Santa, tuvimos nuestro encuentro mensual de tertulia. Esta vez nos reunimos en torno a un texto inédito de Lázaro Caldera. Este era una pincelada de lo que será una futura novela.
No hubo mucho Cajón de Sastre fuera de indicar quienes se ausentaban por razones de enfermedad o personales.
Los que nos encontramos allí, de entrada éramos, además del que escribe, Antonio Castro, Maribel Bazaga, Pedro Centeno, Juan Manuel González Flores, Sandra Martínez, Adrián Tejeda, Javier Benítez, Juan Gordillo, Fernando de las Heras, Miguel Murillo Fernández, Lázaro Caldera- A estos se les unieron, un poco más tarde, Roberto Moral Boza, José Manuel Ferrera.
La tertulia discurrió con bastante fluidez. Primero, Lázaro expuso el origen de estos textos y de cuales son los contextos en los que está trabajando. Subrayó que esta será una novela de crecimiento, Este subgénero tiene relación con el aprendizaje personal. Para los literatos la idea del crecimiento se trata de un viaje interior en el que se narra el desarrollo interno y social del personaje principal. Generalmente parte del final de la adolescencia, que es lo que Lázaro apunta en su escrito de diez páginas. Y todo ello, en el marco de un conflicto personal y social del entorno. La crítica social, evidentemente se hará presente, sin dejar atrás elementos simbólicos y significantes a través de los cuales se acentue una serie de aspectos al filo de la introspección y la nostalgia.

Se alabó las bondades del texto. Bien escrito y con una estructura perfectamente diseñada. Algún tertuliano apuntó a Pio Baroja e incluso a Miguel Delibes en cuanto a una referencia de construcción literaria. Otros, pensaron que se trataba de un relato corto donde el dinamismo lento y fluido de la narración ayudaba a mantener la tensión del lector. A Lázaro se le felicitó, también, por los diálogos que aparecen en una parte del texto, de cómo éstos estaban muy bien encuadrados, cosa que no es fácil de hacer.
Somos muchos los que esperamos una novela de Lázaro Caldera. Posiblemente sea esta. Estamos acostumbrados a su buen hacer los escritos que él llama de opinión en el blog de la tertulia.


Una tertulia extraordinaria en la que Concha Rodriguez no pudo estar por tener que atender una serie de compromisos previamente establecidos en el CPR. Después disfrutamos de ella en la presentación de su libro: El regalo de Zeus.
Siento que tertulianos habituales no pudieran asistir por estarindispuestos y se la perdieran.
2. Presentando El regalo de Zeus.

Miguel Murillo Fernández presentó a Concha Rodriguez con estas palabras que transcribo aquí para gozo de todos especialmente para aquellos que no pudieron estar:

«Buenas tardes a todos. Hoy vamos a hablar de teatro. La ocasión es doblemente feliz: por un lado, tenemos ante nosotros una publicación teatral, cosa extraordinaria en el panorama actual (no nos cansaremos de repetir la consigna de que el teatro también se lee y de que el teatro es también un género literario); por otro lado, si revisamos la cubierta del libro veremos en él un nombre singular: Concha Rodríguez. Poco hace falta decir de esta artesana de las artes escénicas, una mujer comprometida con su oficio, con sus ideas y sus principios; en su caso particular, por su sentido crítico y honesto, no se le puede atribuir la frase de que si no nos gustan sus principios, tiene otros, no: Concha Rodríguez tiene los mismos principios, los mismos ideales con los que inició su carrera dramatúrgica y teatral, y estos sobresalen en sus apariciones públicas y en su teatro, siempre en su teatro. Empecé diciendo que era de celebrar contar con una publicación teatral, y no es baladí esta ironía dado que la situación de las publicaciones de este género en eterna crisis es alarmante no por el número reducido de ellas, sino por su exigua relevancia e impacto. No hace mucho alzaron la voz una serie de autores y autoras de teatro, con Itziar Pascual a la cabeza, al comprobar que en una de las últimas listas de libros que lanza Babelia, entre recomendaciones y reseñas críticas, no aparecía ningún título teatral. Si uno se va a la revista de las Artes Escénicas verá que no solo hay libros de creación dramatúrgica, sino que también se publican estudios, revisiones y antologías concernientes a este noble arte de Talía.

¿Quién es Concha Rodríguez? Una almendralejense que se licenció en Filosofía y Letras y en Filología Clásica por la Universidad de Extremadura. Entusiasta del acervo clásico y muy ligada desde bien temprano al teatro, en el que comenzó a trabajar de una manera precoz: su formó como actriz con directores experimentados, como Antonio Malonda y Ángel Facio; participó en talleres de escritura y estudios sobre el texto teatral. Y… atención… a los 26 años fundó la compañía teatral “La Estampa Teatro” y a raíz de crear la productora, comenzó su andadura como autora de textos. En el haber de Concha Rodríguez veremos que se centra, sobre todo, en la comedia, por lo que podríamos aseverar, sin temor a exagerar, que es la gran comediógrafa extremeña.
He tenido la suerte, primero como admirador de su obra, después como amigo (que sigue siendo admirador) de llegar a su obra como lector y como espectador. Cuando uno aprecia una obra suya (leyendo o viéndola sobre las tablas) tiene la sensación de no estar ante algo más. No estamos ante un teatro bobo, insulso, lleno de lugares comunes. Por lo general, se trata de un teatro a ratos vitriólico, a ratos corrosivo, hilarante, desternillante, divertido; a ratos amable, afable, que despierta una ligera sonrisa; no es un teatro alejado de lo que podemos conocer, sino que logra situar en nuestros más reconocibles espacios su feroz crítica. Pero algo he de destacar: a diferencia de otras obras, donde la queja esperpéntica y grotesca construye una creación incómoda y adusta que lo destruye todo, en el teatro de Concha Rodríguez late un sentimiento de bondad, no en el sentido más bobalicón del término, me refiero a la bondad como compromiso social: Concha, con su teatro, quiere construir, aprovechar los cimientos de una sociedad que aún tiene que mejorar, para que desde el patio de butacas nos percatemos de nuestros errores, nos riamos de ellos al verlos en el espejo, y tirar para adelante, siempre para adelante. Por tanto, podríamos decir que como artista pretende construir una sociedad mucho mejor.
¿Cuál es uno de sus compromisos? El leitmotiv de su obra: la perspectiva de género. Da la casualidad de que en el Máster que inicié el pasado año de Estudios Teatrales, en una asignatura que precisamente llevaba este nombre: “Perspectiva de Género en los Estudios Teatrales”, pude aproximarme a la figura de Concha no ya como amigo, no ya como admirador, sino como filólogo. En todas las obras, de una manera u otra, late este compromiso con las mujeres. Concha logra no alzar un megáfono, no usar el teatro como pretexto para una pancarta: la cuestión de las mujeres, su visión crítica de nuestra realidad se imbrica a la perfección con el conjunto ficcional de su historia. Nada está al servicio de la causa: la causa misma forma parte del bosque. Lo podemos comprobar en una obra familiar, como en Doña Bruja quiere amigos; en otras piezas como Efecto Dulcinea; Última luna de abril; y en comedias donde también se ve ridiculizada esa convención a veces grisácea como es la familia (Hoy viene a cenar mi sobrino el concejal; La vida secreta de mamá).
La obra que nos ocupa, El regalo de Zeus, del mismo modo que ya hiciera con El sueño de una noche de verano, llegó a pisar no las tablas, sino las arenas del romano, ese marco incomparable al que quisiéramos llegar tantos autores. Un texto a la altura de grandes escritoras, como Laila Ripoll, Alicia Miyares, Lourdes Ortiz, en esa línea de enormes dramaturgias en las que estamos situando quienes nos estamos ocupando de la obra de Concha.

El regalo de Zeus consiste en un erudito jolgorio, expresión acuñada por el crítico José Manuel Villafaina, quien también dijo del espectáculo que se trata de un “cosmos mitológico teñido de humor y magia”. Precisamente este ha sido el trabajo de la dramaturga: unir sus conocimientos clásicos, las tradiciones que existen sobre el mito de Pandora, que no son muy elocuentes según se revisa en los textos de Hesíodo, en algunos pasajes de la Ilíada… La autora, con sobrada imaginación, como decía, ha unido la tradición con su sentido del hacer escénico. De una manera muy amena, recurriendo en todo momento a la comedia, nos cuenta el origen del ser humano, desde la nada. Prometeo, Zeus, Melpómene, Talía, Pirra, Deucalión, personajes que intervienen en la obra para hacerse, hacernos, la pregunta de marras: ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿para qué existimos? Pirra tiene un objetivo claro en la obra: hallar en nuestro propio planeta un recóndito lugar donde exista la paz, tranquilidad, el bienestar, para ello pretende encontrar la ansiada Esperanza en la famosa caja de Pandora… Debo resaltar el hecho de que no es Melpómene, la musa de la tragedia, quien nos refiere la historia, sino que es Talía la protagonista, ese personaje protático, en el más sentido clásico, que mueve al resto de los personajes, conoce la historia y presenta los acontecimientos. Sin embargo, incluso Zeus desconoce el lugar en que se encuentra la Esperanza, dado que se ha separado de la Memoria, por lo que vemos a un trasnochado dios del Olimpo desmemoriado, venido a menos…
En una ocasión le pide Talía, la musa de la comedia, lo siguiente a Zeus:
Oh, padre, Zeus, no escuche a mi hermana Melpómene, la Musa de la Tragedia (A Melpómene.) Ella siempre arrodillada ante usted, repitiendo cual papagayo el destino trágico de la humanidad. (A Zeus.)
Oh, padre Zeus, de sus dos vasijas, no vierta la vasija del olvido, la de la arena que todo lo cubre; vierta la de un nuevo destino a esa humanidad que se aferra a la esperanza de encontrar la verdad en los vestigios de nuestra era. Yo, que me acerco demasiado hasta rozarles, veo con el respeto, el celo y el mimo con que escarban la tierra que derrama la vasija del olvido, buscando sus raíces, sus inicios, su propia historia. Su ambición es heredada, al igual que su sumisión.
Oh, padre Zeus, ayúdeme a contar mi versión de los hechos a través de la leyenda amable y cercana de su creación, y quitaremos miedos y recelos, repoblaremos la tierra de una humanidad entrelazada entre sí, que no se mire en las estrellas, sino en los ojos de sus iguales.
Aunque sea un mero parlamento de un personaje en un lugar determinado de la comedia, podría decirse que constituye toda una declaración de intenciones de la dramaturga: esta es la historia, querido público, que voy a contarles y la forma de contarla. Porque para Concha no existe otro mecanismo posible: solo por medio del humor, de la astracanada, de la risa, del desenfado, podemos remover al público. Concha, como una autora consagrada en nuestras letras no solo extremeñas, sino españolas, promueve la risa como catarsis.
Dije antes que la perspectiva de género está presente en su obra. También en esta. Debemos señalar que el personaje central, en torno al que gira la trama, es precisamente PANDORA, una figura femenina creada por Hefesto. No quiero desvelar el desenlace, pero la cuestión de las mujeres, ese leitmotiv de nuestra autora radica esencialmente en este. La forma de resolverse el conflicto es magistral. En esto Concha demuestra que conoce bien su oficio: sin conflicto no hay teatro, sin los mecanismos inherentes al enfrentamiento entre antagonistas y protagonistas. La búsqueda de la Esperanza por encima de todo, la curiosidad de Pirra en saber de dónde venimos, en definir nuestra naturaleza, por lo que podríamos hablar de una intención humanista, adquiere una dimensión obstinada, del mismo modo que otros personajes de Concha. La determinación, el propósito de descubrir la verdad, es un rasgo de los personajes conchianos, si me permiten el término.

Os invito a conocer este texto porque no está creado solo para pasar un buen rato, que también, porque el teatro debe contar también con el entretenimiento, muchas veces olvidado, sino porque es un alegato en defensa de la naturaleza humana, es un paso más dentro de la mejor tradición teatral universal, esa que sitúa a los hombres y mujeres, con sus enigmas, sus contradicciones, en el centro del argumento, un teatro que no da lecciones. Un teatro que ofrece interrogantes, que abunda en lo ignoto, y que se sirve de la herramienta de la comedia para llegar a una posible solución. Como dice Zeus en un momento determinado de la obra: <<Es evidente que a la caprichosa raza humana acontece siempre lo inesperado. Jamás pensé que una comedia desvelaría el enigma. Larga vida a los finales felices.
Larga vida a la comedia, ergo larga vida a Concha Rodríguez.

Después de la magnifica intervención de Miguel Murillo, siguió Concha hablando de algunas de las claves de El regalo de Zeus. Al final se estableció un diálogo con Miguel especialmente didáctico e interesante.
Concha comentó, de entrada, que: «mientras escuchaba a Miguel pensaba en la gran responsabilidad que he adquirido y lo último que quiero es autocensurarme. Me he emocionado. Esta mañana lo he comentado en la radio, he decidido escribir por un lado y actuar con otras compañías y con otros autores. Primero, porque la edad ya no es la misma; segundo, porque producir lo que escribes llega un momento que no comes. No se puede estar en todo«.
«Quiero escribir lo que me apetece y me da pena no hacerlo con la intensidad que debo. Escribir sobre la vejez, sobre los pisos (la vivienda). Esta es la labor del dramaturgo: poner un espejo ante la realidad y hacer ver qué es lo que está pasando en la sociedad. Me ocurre que escribo sobre asuntos, cinco o seis años, antes de que pase. Por ejemplo, mi obra Hoy viene a cenar mi sobrino el concejal se escribe en el 2003. La gente se moría de la risa y me comentaba que cómo podía decir eso. Se estrenó en Madrid en el 2010. Algunos me decían que tenía que esperar 20 o 30 años para que eso sucediera, como está ocurriendo con los casos de corrupción. Ahora, cuando todo la cuestión de la corrupción está en los periódicos mi obra resulta un folletín. Siempre me pasa que me anticipo, que escribo antes que aparezcan en los periódicos estas cosas.» Pasó con algunas expresiones que aparecen en El regalo de Zeus que el agua va a acabar con todos nosotros. Desgraciadamente fijaros lo sucedido en Valencia con el agua. Si esta obra se hubiera estrenado el año pasado hubiera supuesto un insulto para los valencianos, No cabría decir «lo único que nos faltaría sería un diluvio».

Concha siguió, ahora centrándose en la idea central de la obra en cuestión: El regalo de Zeus. Apuntó a como el hombre se cree como Dios pervirtiendo la idea de un Dios que ponga orden y haga que este mundo sea un lugar apetecible donde estemos y debamos caber todos. Pero el ser humano es un «coñazo». Nos creemos dueños del mundo y pendamos que, cuando nos dé la gana, podemos empezar a romperlo todo haciéndolo desaparecer . En realidad, vamos a desaparecer nosotros y será entonces cuando el mundo se ponga precioso en cuestión de meses, dicen, y que todo volvería a ser.»
Resaltó lo que sucedió ante la propuesta de Jesús Cimarro en el año 2021. «Este, dijo, me llamó para decirme que para el 2022 tenía que haber una obra mía en el Festival de Mérida. Entonces me compliqué mucho, quise contar tantas cosas que cuando le presenté el proyecto me dijo: «vamos a dejarlo para el 23 porque no sé si en un año vas a ser capaz de montar todo esto«.
En el proyecto quería hablar de Los trabajos y los días de Hesíodo. Este es un texto que habla de la creación del ser humano, del hombre, no de la mujer. La mujer es un invento, es un arquetipo, una escultura preciosa con todos los dones que viene como regalo envenenado y como castigo al hombre que se está portando mal. Pero el hombre es el hombre. Fue Prometeo quien creo al hombre. Todos conocemos a Prometeo, su castigo por ayudar al hombre; la condena de Prometeo encadenado en la que todas las noches un águila le comía el hígado. De este hecho quise hacer comedia y coloqué a Prometeo bebiendo todas las noches una caja de cervezas el águila. Con este punto de comedia había que romper ese acto de tortura, de tragedia. Prometeo hace las cosas después de razonarlas y su hermano Epimeteo las hace antes de pensarlas.
Aparece en la obra Zeus. Este rodeado de tinajas. Entre ellas estaba la tinaja del olvido, la de la arena la que provocaba las crisis. Había tinajas para todo. Zeus se da cuenta, desde el miedo de ser asesinado por sus hijos, que le mataran las cosas que nacían de la tierra, esos bichitos que se volvían contra uno. Fue entonces cuando le encarga a Prometeo y a Epimeteo que de todo lo que surgía de la tierra las amasaran e hicieran animalitos que entre ellos se comieran y que tuvieran más o menos el eco sistema controlado. Para ello les regaló unas tinajas donde tenía de todo, cuernos retorcidos, colmillos, pelajes fuertes para aguantar el frío, tengo patitas, unas plumas verdes preciosas, otras plumas de colorines para otros tipos de pájaros. «Tomad, les dijo, todas las gracias y cosas bonitas, os la regalo para que hagáis criaturas que pueblen el mundo y lo hagan bonito». Prometo cogió la arcilla, y como era un escultor, un artista, empezó a moldear pero con el raciocinio de saber lo que quería hacer. Y se dijo: «voy a hacer una escultura igual que Zeus, un animal igual que él pero que por dentro no tenga nada». Esto suena a la Inteligencia Artificial ( IA). Sucede que muchas personas ligan por internet y van diciendo del alto grado de compatibilidad encontrado con otra persona sin darse cuenta que es una maquina.
En Los trabajos y los días, Zeus tiene un problema grande y quiere que Prometo y su hermano se lo resuelvan. Mientras Prometo va haciendo esa criatura, semejante a Zeus, Epimeteo va haciendo muchos animales. Hace de todo y le da la posibilidad de vivir cada uno en su ecosistema de manera digna y que sobreviva. Cuando termina Prometeo le enseña su criatura y Epimeteo se sorprende y le dice que esta se parece a Zeus, Prometeo entonces le pide que le de unas buenas alas, buenos colmillos y unas buenas garras, como para hacer un transforme. Quiero hacer el animal mas bestia y perfecto, que pueda con todo. La respuesta de Epimeteo es negativa, lo había gastado todo y no le quedaba nada para darle a su hermano. Epimeteo había creado animales no monstruos. Entonces nos damos cuenta que ese monstruo necesita de todo el resto de los animales. Es así como nacemos desprotegidos, necesitamos tiempo para andar, para vestirnos para coger fuerza. Necesitamos de toda la naturaleza, Nacemos sin gracia alguna y no sobreviviríamos sino tuviéramos el cuidado de la madre, hasta los 30 hoy, Y encima necesitamos de los demás animales y del raciocinio para poder curtirnos. Así, de tanto que hemos necesitado de los otros nos hemos considerados dueños. De esto va la comedia El regalo de Zeus.

Los humanos son Pirra y Deucalión los hijos de Pandora. En la obra ella es una jovencita arqueóloga y él es un figura de la informática que pretende crear un sistema que le va a hacer multimillonario. Su c cometido es ahorrar y tener muchos millones. Este será uno de los que desean irse a Marte y dejar que la Tierra reviente como un «ciquitraque». La humanidad esta loca. Así aparece en esta comedia y así aparecía en la obra de Hesíodo. En esta comedia se bebe de todos los rituales de la cultura grecolatina.
La pareja sueña con cosas diferentes. Él quiere abarcar tanto que al final termina volviendo como un mendigo; sin embargo, la otra prefiere escarbar e ir hasta los orígenes, el inicio de la civilización, y así ver en qué nos hemos equivocados, cuales fueron los fallos de otra civilizaciones antiguas para no repetir los mismos errores. Y aquí está esa dualidad humana, la dualidad de las ciencias y las letras. En la obra de Hesíodo se deja claro que todo debe estar equilibrado en la misma balanza. Hay que respetar las distintas civilizaciones y avanzar pero no de esa manera en la que aparece la ambición desmedida en la que todo se confunde.
En esta comedia aparece, también, la disputa entre la comedia y la tragedia, La comedia siempre ha sido del pueblo, ha protagonizado la burla y ésta sienta peor que la tragedia. Como autora quise darle una vuelta y centrarme en la comedia por encima de la tragedia. Hacer hablar a la comedia dando su versión de los hechos, Esto tiene un peligro: La comedia se soporta peor que la tragedia. La comedia es la burla y esta da miedo. Y la burla no se perdona,
En esta obra le doy la vuelta a todo. En Hesíodo la mujer está hecha para «putear» al hombre y según Concha Rodriguez para salvar a la humanidad. Recurro al texto y compruebo que lo que ha metido Zeus en la caja de son muchas cosas y lo primero fue la esperanza. Metió todo lo malo para que cuando se abra sea esto lo que domine. En mi versión no es Pandora quien abre la caja sino Epimeteo. Hago una labor de limpieza para ajustarla a la igualdad. Sería maravilloso que se consiguiera. No hay que irse a Marte o a la Luna para conseguir grandes hazañas sino que el gran reto es que toda la humanidad, las sociedades pudieramos vivir.
Aparece también todo el tema de los castigos de Zeus, aparece3 el nacimiento de Palas Atenea, de todas las diosas a las que Zeus le da poder. A este le da miedo darle poder al hombre, En mi comedia humanizo y pongo mucha comedia en todo un tratado de mitología que era muy dificil de entender. A los niños les encanta la obra y la han entendido como un juego. Tengo que decir que a mi me comió un poco la producción. Ahora, me estoy regalando el hablar de ella
Miguel interviene: yo soy un autor teatral de poco recorrido y cuando me puse a leer la obra de Concha lo hice con el lápiz en la mano para subrayar y aprender. Cuando terminé de leer la primera escena me paré y me dije cómo lo contaría yo. Sin embargo, seguí leyendo admirando cómo Concha ha resuelto todo y me dije todo lo que me queda por aprender. Es muy complicado lo que ha hecho Concha: reducir toda una información incluso para los niños., pero también para los mayores y también para los dramaturgos. Una producción que contó con la Ozores y Juan Messeguer.
Concha ha hecho un trabajo de poda del original y de saber hacer para adaptarla, el cómo hacer comedia y producirla. No se me olvidará una frase tuya -refiriéndose a Concha- : Yo escribo lo que me cabe en la furgoneta. Por eso cuando veo la producción de El regalo de Zeus, donde se mezcla el teatro con el circo, lo musical pienso que la furgoneta ha ensanchado.
Concha responde que con toda esta producción había querido resaltar las torpezas del ser humano, de las exigencias y soberbias de este, del apego al sillón y por eso en contraste con Palas Atenea y Pandora tenía que inventar algo que el teatro se quedara admirado. Quería escenas donde la mujer rompiera. Por esto aparece ese número circense de los aros representando las gracias que le concedía Zeus. Atenea sale de la cabeza de Zeus y lo quise hacer como si fuera un circo. Por eso, decía, quesi además de escribir tenía que producir como empresaria, esta se arruina. Por eso lo mejor es hacer monólogos.
Hay muchos empresarios teatrales que acaban haciendo cine y con el dinero que ganan con las peliculas lo invierten en las representaciones de teatro. Yo no hago cine y tengo que trabajar mucho. Es por esto que estoy dando cursos.
No hay que olvidar que empecé con 26 años, después de acabar mi carrera en el 85 inauguré el primer festival de Cáceres y de Badajoz, con el teatro estable de Cáceres con espectáculos ibéricos. Todo estsaba empezando. Ahora cuentas esto y no te creen. Era joven y me fui a Madrid luego volví. participé en toda la movida del 92 y luego ya no hubo dinero, todo se había gastado. Me decían en Madrid que me viniera a Extremadura y así lo hice. Cuando llegué tuvimos una reunión con Quico Magariño a quien le dijimos de montar una empresa teatral.No había nada en Extremadura. Así que me hice de unas obras con varios personajes y así empezamos. Tuvimos funciones en Cáceres, Badajoz, Plasencia, Almendralejo. Entonces cobrábamos más que ahora. Me tocó en suerte el ser valiente y apostar. En los momentos malos me he preguntado si vivir en Madrid o estamparme. Y siempre ha ganado el estamparme.
Miguel le pregunta ¿qué crees que hay más en ti? ¿Dramaturga actriz, directora de teatro?
Por cierto, ahora estás en una producción, Atra Bilis, que estás girando por toda España.
-Sí, responde Concha. Mañana me voy a Avilés, después llegamos a Llerena, Hornachos y Don Benito. Luego vamos al teatro principal de San Sebastián, luego a Santander, por tercera vez
Se acaba de estrenas y llevamos 40 bolos. Hay que decir que nos hemos unido tres compañías: Una de Asturias, otra de Cantabria y yo. A mi me han buscado para hacer de criadas con tres señoritas cabronas. Yo con mi acento, con mi pinta. Es una criada brutal.
Otra vez me llamaron para hacer de una prostituta extremeña.
«Respondiendo a tu pregunta, Miguel. Como actriz he disfrutado y disfruto mucho. No importa si trabajo para otra compañía o para la mía propia. Si escribo la obra veo que a partir de la representación la obra deja de ser mía. Ahora, cuando la producción es grande y mía, se sufre mucho. De todo lo que hago quiero quedarme con la escritura y con la actuación.
Ahora, cuando he invertido dinero en mí lo he hecho para hacer un master en guión, curso de guiones, cursos de teatro, en comprar libros y más libros. La escritura me apasiona. Y actuar me sale solo, Actuar se me hace fácil, escribir es mas difícil pero me apasiona.
Miguel pregunta: De todas tus obras ¿Cuál es la que más te define o con la que mejor te puede conocer el publico? Creo que Hoy viene a cenar mi sobrino el concejal. Cuando se estrenó algunos políticos me decía que tenía razón en lo que allí se representaba. Esta obra estuvo un tiempo representándose en Madrid. Esta obra la escribí desde lo que se decía en la barra de los bares.
Hay que escuchar más al dramaturgo y a ese teatro que aunque es la hermana chica de la creación literaria, es la más democrática. El teatro da mucho miedo pero no importa. Los actores hemos estado echando a la gente al confundir el teatro contemporáneo con no me entero de nada. El teatro tiene que estar en ese punto de lo que veo lo cuento.
Aquí ha habido un teatro muy bueno encabezado por las tres M: Murillo, Mediero, Márquez. Y a mi se me ha hecho cabida donde no había mujeres.»
El teatro contemporáneo es el que cuenta lo que pasa y lo que va a pasar. Gracias a grandes autores, como Miguel Hernández, Lorca sabemos muchas de las cosas que estaban sucediendo. Hay que escucharlas. Con mi comedia que, como dices hago trampa porque parece que son chascarrillos pero con ellos te la voy metiendo.
Concha lee una escena de la obra en la que se habla de las ínfulas del ser humano. Muy comicas las situaciones que nos hacen reir a todos en la sala.
Extraordinaria Concha.

En Canal Radio Extremadura con Guadalupe Jeréz


En el IES CASTELAR. Con Adrián Tejeda como coordinador.




