El día 11 de mayo tuvimos el honor de recibir en nuestra tertulia a Emilia Oliva. Nos traía su último libro LARGO LARGO COMO UN CAMINO, editado por NobanovaIlustraverso e ilustrado por Deli Cornejo. Un cuento para niños adultos que merece la pena tener en cuenta.
- REUNIÓN DE TERTULIANOS
La tarde la comenzamos en la Biblioteca de la Sede de la Fundación CB.
Primero, se dio parte de las ausencias de los tertulianos que esta vez tenía mucho de incidencias desastrosas. De los 20 tertulianos habituales al encuentro solo una docena pudieron asistir. Esperamos que algunos de los ausentes hayan podido resolver los incidentes que le obligaron a no poder estar.
No perdonamos el tradicional CAJÓN DE SASTRE donde, esta vez, hablamos de la riqueza paisajística en nuestra región. De las rutas por ciertas zonas cercanas a Badajoz, ciudad, disfrutando del paisaje y de la fauna.
El tertuliano que exponía su texto inédito era Juan Gordillo. Este era un relato de siete páginas que sirvió para discutir durante una hora y media. El dialogo, siempre respetuoso, sobre el texto generó un clima de trabajo cordial ante la magnifica creación de nuestro tertuliano. El texto corresponde a una parte de la novela que está, en estos momentos, elaborando. Le dimos las gracias por su generosidad, por exponer sus letras al juicio subjetivo de los tertulianos. En el dialogo intervino Emilia Oliva, haciendo unas acotaciones muy interesantes.

En la foto de izquierda a derecha, rodeando la mesa y en un primer momento de la tertulia: Emilia González, Juan Gordillo, Pedro Centeno, Juan, Tino Lobato, Emilia Oliva, Antonio Maqueda, Roberto Moral, Antonio Carrasco, Placido Ramirez, Santiago Méndez y Javier Benítez, haciendo la foto.




2. PRESENTACIÓN DEL LIBRO.
Inicié la presentación dando las gracias a la Fundación CB por su generosidad y patronazgo en estas visitas de autores que tanto nos ayudan a tertulianos y publico en general. En especial gracias al equipo que está presente en la sala para que todo funcione a la perfección en el sonido y en las proyecciones de diapositivas. Un equipo que tiene nombre propio, Patri Jimenez, coordinadora y Pedro en la producción técnica.
Después, de estos previos Plácido Ramirez hizo un recorrido por la biografía de la autora. Nos leyó su amplia bibliografía y su recorrido creativo.
Terminado esta semblanza vital de la autora se pasó a dialogar con ella en torno a la obra que se presentaba, De entrada, Plácido preguntó por las ilustraciones de Deli Cornejo, que conforman el libro y por el QR que lo acompaña, producido por Alejandro Huyro.
Una vez explicado estos elementos del continente, extraordinaria envolvente del libro, se pasó a hablar del contenido.

Todo comienza, dice Emilia, con un proyecto docente: Escribir un cuento. En el diálogo con ellos siempre surgían elementos muy interesantes. Un día, uno de mis alumnos me preguntó si se podían contar las estrellas. Ahí, le dije, que ya tenía titulo para su relato. La actividad la hice con los alumnos de secundaria, de primero a cuarto. Para ayudarles le hacía pequeñas descripciones de personajes, de paisajes, dándoles la imagen de las zonas a tratar bien de África o de Asia, y elementos de vocabulario para facilitarles el tránsito a su escritura y de esa notas tengo cuentos. Y una de esas notas es este cuento que presentamos esta tarde.
Tino.-Hablando de este cuento, que está metido dentro de un rito a través del cual a los niños que dejan de serlo se les muestra el camino para su adultez. Y mirando esto, desde el punto de vista antropológico, observamos que es el rito por el cual la persona, en proceso de adultez, toma conciencia de su pertenencia a su tribu , a su comunidad. Para ello hace falta sufrir el tránsito, a veces difícil, superando una serie de obstáculos. En el caso del cuento, en su tramado se ve un salir de su zona de confort a algo con dificultad, buscando una realidad complicada como es el hecho de meter en un puchero la eternidad.
Te pregunto: ¿ hacen falta ritos de paso en una sociedad , como la nuestra, donde todo es muy light, donde la cultura del esfuerzo, prácticamente, ha desaparecido?

Emilia.- Los ritos de paso siguen estando en la sociedad. Lo que pasa es que no están controlados desde los adultos. Los ritos de paso se dan en el grupo y lo que tienen que superar para establecer esas relaciones sociales en la adolescencia. Es cierto que hay maduraciones bruscas con dolor y sufrimiento. Solo tenemos que verlos acosos. Y otros que son más amables por el entorno en el que se desenvuelvan los chicos. Así tenemos la ruptura del cordón umbilical por el que se está pegado a la familia. Esto marca el necesario alejamiento para estar con otros y esto es un rito de paso.
Ahora bien, ¿por qué escribo este rito de paso? Tengo que remitirme a cuestiones vividas en la enseñanza. A ver cómo lo digo sin que nadie se enfade. Mirad, yo he sido tutora durante muchos años. Tenía que completar horario. Los profesores de francés no teníamos suficientes horas que había que completarlas con las tutorías. Estas me parecían la labor más atractivas, para mí lo era. A veces, también, la más difícil. Bien, siempre se solicitaban las horas de tutorías, y yo me las programaba y hacía un trabajo serio con los alumnos. Así, todo el que quería venir para hablar aunque fuera sobre Halloween, hacer magdalenas en Halloween, perfecto. Algunos compañeros, tomaban este tiempo como una hora libre sin embargo yo no lo hacía así. Permanecía en el aula sin interferir en lo que otro hablaba. Y no sé si por exceso de responsabilidad siempre consideré que si yo era tutora era responsable de esa hora hasta final de curso.

En algún momento se me dijo que coartaba a los alumnos a la hora de expresarse libremente. Les comenté que en ningún momento interfería en lo que allí se hacia, simplemente estaba. Estoy presente, les dije a quien me recriminó. Pero el tema era otro, eran las clases de orientación sexual. Y pasó que manifesté mi desacuerdo el cómo se había atacado la literatura. Se argumentó que en la poesía romántica en la literatura en general se establecía una visión de la mujer que tenía que responder a un criterio masculino y de sumisión a ese criterio. Por supuesto, el amor romántico era como el culmen de esa visión. Cuando sucedió yo no intervine pero sí di mis quejas en la jefatura de estudios diciéndole que no podía aceptar que en un centro educativo viniera alguien de fuera con algo aparentemente más atractivo que chocaba con las clases de literatura que se impartían. Imaginad como caía esto en los adolescentes que estaban en su momento de mayor efervescencia. Les dije que esas intervenciones quitaban de un plumazo todo el esfuerzo que se hacía en las clases. Y a partir de ese momento se me invitó a a que no asistiera. Yo me negué y seguí asistiendo. Y de aquí me quedó una herida y esa herida se sanó con este cuento.

Tino-Hay unas páginas preciosas en este cuento referidas a todo esto que cuentas. Pero antes quisiera ver un punto importante, una realidad que inicia el tránsito, la acción y este es el hecho de la búsqueda. Buscar y preguntarse. Esto es complicado especialmente para los adultos que evitan buscar porque nos sentimos con la prepotencia de haberlo buscado todo. En un adolescente buscar y preguntarse a no ser que sea muy inquieto, no lo hace. En general estos, a esas edades, buscan pero cuando ésta le exige un esfuerzo se repliegan. Y en ese tropiezo, ahí, estamos nosotros, como docentes. Esa es la experiencia que tú estás trasmitiendo en el cuento.

Emilia.- Si esto se advierte ha salido de manera involuntaria. Este cuento que salió de aquella manera, que me lo encontré entre los textos de clase fue un descubrimiento. Sí sé de donde nace por las vivencias, por lo que intentaba transmitir en clase. Esto que tú me dices no me lo he planteado. La pregunta está porque lo cojo de la estructura del cuento africano. No me he preguntado más. Es verdad que en el cuento africano el hecho de la pregunta tiene que ver con la relación social. Y esto no solo en los adolescentes porque, a veces, los cuentos son también para los adultos.

Emilia.- Hay un cuento, no me acuerdo del título, en el que un padre y un hijo salen al mercado con un burro. Al principio van los dos andando y el burro detrás sin carga. Se encuentran con un vecino y critica que cómo teniendo un burro vayan andando. Total, que se montan los dos en el burro. Siguen caminando y otro lugareño les critica que hay que ver que van reventando al burro y que este no va a llegar al mercado. Entonces, se baja el padre y deja al hijo, El siguiente vecino que se encuentran les comenta que vaya morro que tiene el hijo que hace ir a su padre andando. Entonces el padre le dice al hijo ¿ves lo que pasa? Pues no hay que hacer caso a ninguno porque te van a criticar de cualquier manera. Esto es una cierta moraleja que en mi caso no existe sino más bien de resolver una cuestión de tipo vivencial, de transmisión.
Tino.- Vamos a ir al proceso. Comencemos por los protagonistas y vemos los nombres de cada uno: Amadi, hombre del árbol; Izara, sección del árbol. Como lector de otras historias de otros pueblos descubre que esto se parece a la narración, próxima a la cultura mesopotámica, que aparece en el segundo capítulo del Génesis (biblia) donde la mujer-Eva salió de una costilla /sección del hombre, Adán. Son elementos coincidentes.


Emilia.– Te digo por qué lo coloqué así. Mira, se nos había perdido el árbol y yo no había puesto nombre a los personajes y había que darles un nombre. Entonces, me fui a buscar nombres que tuvieran que ver con la cultura de los dibujos de Deli Cornejo. Esta, Deli, crea todo un universo a raíz de las palabras que aparecen en el cuento. Yo había seleccionado una serie de animales que tienen que ver con una parte concreta de África. Y Deli tuvo que buscar para dibujarlos. Ahí me vi atrapada y me dije que tenía que buscar los nombres de los personajes, y curiosamente me encontré con esos nombres y ese significado. Me dije que esto me venía como anillo al dedo con el árbol que se nos ha perdido. Luego encontré el árbol.
Tino.– Desde el punto de vista antropológico así es como se traza la imagen del hombre y la mujer en el oriente medio. La mujer es parte del hombre.
Emilia.– Fue algo fortuito.
Tino.– Lo que pesa el ethos cultural en uno. Sigo. Hay algo interesante entrando en la historia que es el hecho del puchero que se le entrega a los protagonistas y que a lo largo del cuento recibe una serie de adjetivos: ínfimo, ridículo, esmirriado, diminuto, vientre de arcilla.
Emilia.– El puchero sale cuando encuentro el título del cuento. No recuerdo el titulo que primeramente le había dado. Y en esa remodelación que hago al ver las ilustraciones que había hecho Deli pienso que tenía que haber algo que contenga la eternidad y que era largo largo como un camino ( y cabe en un pucherino). Es la adivinanza.
Tino.– Es la paradoja perfecta. Una cosa pequeña tenía que contener algo inmenso, como la eternidad.
Emilia.– Era la adivinanza de niños- Entonces me vino que esta era la que daría titulo al cuento. Y Deli, ante todo esto diciéndome que le hacía falta dos ilustraciones. La de la portada, que tenía que cambiar y esa.
El puchero sí estaba pero Deli no lo había integrado en las ilustraciones y ni siquiera en la portada (cubierta). Con el nuevo titulo hubo que modificarla–

Placido.- A propósito de esto, los protagonistas preguntan que cómo iban a meter el horizonte y el camino en este ridículo puchero.
Emilia.- Los animales responden a las preguntas que ellos hacen. La eternidad no se me ocurría cómo representarla y pensé en las respuestas: el horizonte y el camino.

Tino.- Aquí se está jugando con dos elementos que son muy simbólicos: el horizonte, aquello que está lejos y que por más que te acerques nunca lo alcanzas y el camino, igualmente, nunca acaba.
Emilia.- Así es. La eternidad quedaba representada de esta manera.
Tino.– Seguimos adelante. Nos centramos ahora en unas páginas 52 a la 57 donde se relata de una forma bellísima el acto sexual, el encuentro entre los dos. Dice así: se vieron frente a frente; …se miraron como si nunca antes se hubieran visto.
Emilia.- Lee en especial la página 57: Él se anegó en los ojos de ella que mordía, gemía, miraba contra el cielo las flores del baobab titilar como soles, se dejaba arrastrar en las oleadas qu agitaban su cuerpo y se sentía como tierra, como surco al recibir las semilla. Se durmieron exhaustos, por primera vez cuerpo contra cuerpo, juntos. Al día siguiente , regresaron al poblado. El corazón lleno y el puchero vacío, pero entendieron. Es en la paradoja del cuerpo donde se cobija la eternidad.
Tino.- Has descrito de una forma maravillosa el acto sexual. Y más adelante, se reconocen con estas expresiones: «los ojos buscaban los ojos; la boca buscaba la boca; las manos buscaban el cuerpo y las piernas se retorcían enredándoles«. Hay en todo esto unos elementos orgánico/místico: » encendidos y con fiebre…se dejaron arrastrar por el rumor del latido«. Estamos en el núcleo de lo que tú, Emilia, quieres explicar.
Y en la página 58 se subraya, a modo de sentencia: Es en la paradoja del cuerpo donde se cobija la eternidad. ¿Qué es la paradoja del cuerpo? ¿Es una tensión entre lo físico y el deseo que no lo toco, solo lo siento?
Emilia.– Deli me dijo, ¿Cómo voy a pintar esto? Y lo hace, Es la ilustración de las paginas 54/55

Tengo que reconocer que las ilustraciones que ha hecho Deli de esta parte tan difícil han sido enormes. Además las ilustraciones son grandes, verdaderos cuadros. Aquí las vemos pequeñas pero son láminas grandes.
En fin, ha salido un cuento redondo.
Tino.- Vuelvo sobre lo leído y pregunto otra vez: ¿qué quieres decir con la paradoja del cuerpo?
Emilia.- No sé. El cuento te lleva de la mano. En realidad tiene que ver con el principio «cuando a Izara, sección del árbol y a Amadi, hombre del árbol, que habían roto a llorar al unísono al nacer, les llegó el día en que debían abandonar los juegos, el viejo sabio del lugar les dio un pequeño puchero de barro con tapa, bastante diminuto vista la tarea que se les encomendaba: llenarlo con algo que duraría eternamente para los dos.
Tino,. Y lo llenaron: con el amor.
Emilia.- Hay una secuencia que la veo cuando todo está terminado. Al inicio, cuando salen va separados, ni se tocan, se conocen , nacieron el mismo día. Ella es un poco impertinente, hace comentarios, se cansa y se desanima, los dos. Tienen sus ensoñaciones, cada uno sus pesadillas. En una de las secuencias de las ilustraciones se ve que están ignorándose totalmente. Ella está preocupada por lo suyo, él está un poco harto del camino, de recorrer sin encontrar nada. Y tenemos que seguir. Estos matices que comento aparecen en las ilustraciones de Deli. Y al final, ¿Cómo van? Cogidos de la mano, vuelven juntos. Deli ha creado todo un universo que complementa el texto del cuento.
Tino.– Esto es un libro-arte.
Emilia.- Una joya. Tengo que decir que la parte simbólica también está. En el texto lo he cuidado. Por ejemplo, que aparezca la serpiente y no otro animal tiene que ver con lo idea que yo tenía del acto sexual, de ir enredándose una en la otra, Es el previo a lo que pasará después entre ellos. Además, en nuestra cultura es la serpiente la que tienta, la astuta.

Tino.- Eso pura cultura mesopotámica recogida por los hebreos.
Emilia.– Hay sustratos simbólicos que lo hice de manera consciente. Otros no.
Y esto es todo- Os aconsejo que lo oigáis (QR) al menos una vez. Importa que cerreis los ojos.
Después de este dialogo se pidió a los asistentes si querían hacer algunas preguntas y las hicieron.

Foto final de algunos tertulianos y participantes en el acto. De izquierda a derecha: José Manuel Ferrera, Sandra Martínez, Alejandro Huyro, Pedro Centeno, Javier Benítez, Plácido Ramirez, Emilia Oliva, Faustino Lobato, Toni Cerrato, Emilia González, una señora, Antonio Maqueda, Pedro De las Heras, Antonio Carrasco, una amiga de Emilia, Roberto Moral.
3. FIRMA DE LOS LIBROS
La firma de los libros se salió de lo común. Emilia hacia pequeñas acuarelas en la primera página del libro, donde los títulos y créditos.

Aquí con Antonio Carrasco,


Aquí con Antonio Maqueda.

Maravilloso paisaje nocturno. Una firma llena de placticidad


4. ENCUENTRO CON ALUMNOS DEL IES CASTELAR
El martes, día 12 a las 10,00 h Emilia Oliva tuvo un encuentro con los alumnos del IES Castelar, uno de los cinco institutos que colaboran con la Tertulia Página 72.

Adrián Tejeda presentó a los alumnos a Emilia Oliva. Hizo un breve recorrido por su biobibliografía y animó a todos a estar atentos a las palabras de nuestra escritora.

Un momento del encuentro con los alumnos.

FOTO en la puerta del salón de actos del IES Castelar. De izquierda a derecha: Juan, jefe del departamento de Lengua y Literatura; Adrián Tejeda, tertuliano y profesor del IES; Juan, marido de Emilia; Emilia Oliva; Tino Lobato.
Gracias Emilia por tanto. Nos has dejado una gran huella con tus letras y tu presencia cercana. GRACIAS
